Bienvenido (a)
Como escribió alguna vez Mark Twain: "Nada queda de pie frente al asalto del humor". Y de eso se trata este libro. De asaltar, de provocar, de sacudir, de evidenciar. El humor no sólo para contar cuentos chistosos o presentar imagenes divertidas. El humor como vara que mide la vasta diferencia entre la política como nos dicen que es y cómo la vivimos y la padecemos. El humor como puente que franquea la brecha entre las percepciones que tenemos de nosotros mismos como mexicanos y cómo somos en realidad.
Entre carcajada y carcajada el libro intenta revelar verdades dolorosas que no podrían ser expuesta de otra manera. Intenta enseñar lo que es y no lo que debería ser; ir más allá de lo que quienes gobiernan quieren que sepamos del país y de nosotros mismos. Como la respuesta satírica de nuestra generación, el libro le pide al país que se ria de sí mismo pero también que se examine a sí mismo. Como la version mexicana del libro de Jon Stewart, America: The Book, está hecho para hacer reír pero también para hacer pensar. Exige ver la mexicanidad de manera más honesta, al poner a la historia oficial de cabeza para que podamos mirar lo que hay detrás de ella: el racismo, el autoritarismo, la corrupción, la impunidad, una clase política fracasada y una ciudadanía impasible, invisible.
Hay que verlo también como un amortiguador de 335 páginas; ayuda a resistir mejor los golpes. Ayuda a reír para no llorar. Ayuda a evitar los días desperdiciados en los que uno no se ríe. Hay que verlo como un juguete subversivo; de esos que provocan una indignación saludable, componente indispensable de la ciudadanía participativa. Hay que verlo como antídoto contra la apatía, la genuflexión frente al poder, la pasividad histórica.
Porque no sólo expone a la clase política, a la clase empresarial, a la Iglesia, a los medios, sino también a los mexicanos cómplices. Esos que han vivido demasiado tiempo con los ojos vendados y la boca cerrada. El libro – para todos ellos –- es una llamada de atención. Una provocación que induzca una actitud más crítica, más independiente, desmitificadora. Una provocación que se erija en la "la otra versión"; la versión ciudadana de México, la "revancha ciudadana". Así como se da el provilegio de mandar, este libro reivindica el derecho a criticar.
Y hacer del humor y de la sátira un instrumento para la construcción cotidiana de la ciudadanía. Permitir, a través del humor, la apropiación de un país que ha sido arrebatado (también entregado por ciudadanos que no han sabido serlo). Por eso el libro concluye con las siguientes palabras: "No, no debe ser el final de la historia. Para evitar que lo sea no te quedes con los brazos cruzados. Vota. Exige. Denuncia. Vigila. Edúcate. Vacúnate contra la apatía. No te conformes con ser sobreviviente. Participa”.
Entre carcajada y carcajada el libro intenta revelar verdades dolorosas que no podrían ser expuesta de otra manera. Intenta enseñar lo que es y no lo que debería ser; ir más allá de lo que quienes gobiernan quieren que sepamos del país y de nosotros mismos. Como la respuesta satírica de nuestra generación, el libro le pide al país que se ria de sí mismo pero también que se examine a sí mismo. Como la version mexicana del libro de Jon Stewart, America: The Book, está hecho para hacer reír pero también para hacer pensar. Exige ver la mexicanidad de manera más honesta, al poner a la historia oficial de cabeza para que podamos mirar lo que hay detrás de ella: el racismo, el autoritarismo, la corrupción, la impunidad, una clase política fracasada y una ciudadanía impasible, invisible.
Hay que verlo también como un amortiguador de 335 páginas; ayuda a resistir mejor los golpes. Ayuda a reír para no llorar. Ayuda a evitar los días desperdiciados en los que uno no se ríe. Hay que verlo como un juguete subversivo; de esos que provocan una indignación saludable, componente indispensable de la ciudadanía participativa. Hay que verlo como antídoto contra la apatía, la genuflexión frente al poder, la pasividad histórica.
Porque no sólo expone a la clase política, a la clase empresarial, a la Iglesia, a los medios, sino también a los mexicanos cómplices. Esos que han vivido demasiado tiempo con los ojos vendados y la boca cerrada. El libro – para todos ellos –- es una llamada de atención. Una provocación que induzca una actitud más crítica, más independiente, desmitificadora. Una provocación que se erija en la "la otra versión"; la versión ciudadana de México, la "revancha ciudadana". Así como se da el provilegio de mandar, este libro reivindica el derecho a criticar.
Y hacer del humor y de la sátira un instrumento para la construcción cotidiana de la ciudadanía. Permitir, a través del humor, la apropiación de un país que ha sido arrebatado (también entregado por ciudadanos que no han sabido serlo). Por eso el libro concluye con las siguientes palabras: "No, no debe ser el final de la historia. Para evitar que lo sea no te quedes con los brazos cruzados. Vota. Exige. Denuncia. Vigila. Edúcate. Vacúnate contra la apatía. No te conformes con ser sobreviviente. Participa”.
